Cómo preparar la calefacción antes de que llegue el frío: 7 cosas que revisar en septiembre

pexels-alexy-almond-3757696
Entradas recientes
pexels-mikhail-nilov-6932596

Autónomo que trabaja desde casa: cómo separar (y deducir) la luz

pexels-analogicus-14071431

Gestión de la demanda energética en industria: cobrar por reducir consumo

pexels-alex-dos-santos-305643819-35831872

Bono social eléctrico 2026: quién tiene derecho y cómo solicitarlo

Cada año pasa lo mismo. Llega el primer día realmente frío, enciendes la calefacción y descubres que algo no funciona. La caldera no arranca, los radiadores hacen ruido, el sistema tarda el doble de lo normal en calentar. Y en ese momento, los técnicos están saturados, las esperas se alargan y las reparaciones de urgencia cuestan entre un 30 % y un 50 % más que en temporada baja.

Septiembre y octubre son los meses ideales para revisar tu sistema de calefacción. Los técnicos tienen agenda disponible, los precios son más bajos y tienes tiempo de resolver cualquier problema antes de que el frío lo haga urgente. Estas son las 7 comprobaciones que pueden ahorrarte una avería cara —y una factura de luz más alta de lo necesario— este invierno.

1. Encender el sistema y hacer la primera prueba del año

La comprobación más básica y la que más se pospone. Enciende la calefacción en septiembre, cuando todavía no la necesitas con urgencia, y observa cómo arranca:

  • ¿El sistema arranca sin errores ni alertas en el display?
  • ¿Todas las estancias reciben calor de forma homogénea?
  • ¿El tiempo hasta alcanzar la temperatura de consigna es similar al del invierno anterior?
  • ¿Hay ruidos inusuales: golpes, borboteos, silbidos?

Si el sistema tarda más de lo habitual en calentar o la factura del año pasado subió sin un cambio aparente en los hábitos, es señal de que el rendimiento ha bajado y conviene una revisión profesional antes de que llegue el frío.

Un sistema de calefacción revisado puede consumir entre un 10 % y un 20 % menos que uno sin mantenimiento. En una vivienda con una factura de calefacción de 600 €/año, esa diferencia son entre 60 y 120 € anuales, más que lo que cuesta la revisión preventiva.

2. Revisar la caldera de gas o gasóleo: presión, purgado y humos

Si tienes caldera de gas o gasóleo, esta es la revisión más importante y la que nunca debería saltarse. La revisión anual de la caldera es obligatoria por normativa en España, pero más allá del cumplimiento legal, es la medida de mantenimiento con mejor relación coste-beneficio de toda la instalación.

El coste de una revisión preventiva está entre 60 y 120 €. Una reparación de emergencia en pleno diciembre puede costar 300–800 €, y eso si el problema tiene solución sin cambiar piezas mayores.

Las comprobaciones clave que incluye una revisión completa de caldera:

  • Presión del circuito: debe estar entre 1 y 1,5 bares con la caldera fría. Si está por debajo, hay que reponer agua; si baja frecuentemente, hay una microfuga en el circuito.
  • Purgado de radiadores: el aire atrapado en el circuito hidráulico reduce la eficiencia y produce ese ruido de agua o borboteo característico. Purgar los radiadores antes de la temporada elimina ese problema.
  • Limpieza del quemador e intercambiador: la suciedad acumulada en el quemador y el intercambiador reduce el rendimiento térmico. Una caldera sucia puede consumir hasta un 15 % más de gas para producir el mismo calor.
  • Revisión de la salida de humos: un conducto de humos obstruido o deteriorado puede generar problemas de combustión o retorno de gases al interior de la vivienda, incluido el monóxido de carbono. Es el aspecto de seguridad más crítico.
  • Vaso de expansión y bomba de circulación: el vaso de expansión regula la presión del circuito ante los cambios de temperatura; una bomba de circulación que no funciona bien distribuye el calor de forma desigual y fuerza a la caldera a trabajar más.

⚠️ Llama al técnico en septiembre, no en diciembre:

Septiembre y octubre son los meses ideales para revisar el sistema de calefacción. Si esperas a noviembre o diciembre, los técnicos están saturados de trabajo y los tiempos de espera se alargan. Una revisión preventiva en septiembre cuesta 60–120 €. Una reparación de urgencia en diciembre cuesta entre 300 y 800 €, y puede dejar la vivienda sin calefacción varios días mientras esperas turno.

3. Limpiar o sustituir los filtros (caldera, bomba de calor, splits)

Los filtros son el punto de mantenimiento más fácil y más ignorado de cualquier sistema de calefacción. Un filtro sucio obliga al equipo a trabajar más para mover el mismo aire o el mismo agua, lo que se traduce directamente en mayor consumo eléctrico o de gas y en menor vida útil del equipo.

  • Splits y bombas de calor aire-aire: los filtros del aire se limpian o cambian cada 30–90 días en temporada de uso intensivo. Limpiarlos antes de arrancar la calefacción es el primer paso. Un filtro sucio puede aumentar el consumo del split entre un 10 % y un 15 %.
  • Calderas de gas con filtros de agua: el filtro del circuito hidráulico retiene las impurezas que circulan con el agua. Si el circuito tiene lodos o residuos acumulados, el rendimiento cae y los radiadores se calientan de forma desigual.
  • Filtros magnéticos antical y anticorrosión: en instalaciones con agua calcárea, los filtros magnéticos atrapan las partículas de magnetita que genera la corrosión interna de los radiadores. Instalarlo o limpiar el existente antes del invierno protege la bomba y la caldera.

4. Comprobar el termostato y la programación horaria

El termostato es el cerebro de la calefacción: si no funciona bien o está mal configurado, todo lo demás trabaja en vano. Antes de la temporada, conviene verificar:

  • Que responde correctamente cuando cambias la temperatura de consigna: la caldera o el equipo deben arrancar en menos de un minuto desde la señal del termostato.
  • Que la programación horaria está configurada para el horario de invierno: muchos termostatos tienen perfiles de verano e invierno que hay que activar manualmente al cambio de temporada.
  • Que el reloj interno está sincronizado: un termostato con el reloj desajustado puede activar la calefacción en los periodos equivocados, lo que es especialmente relevante si tienes tarifa con discriminación horaria y quieres aprovechar las horas baratas.

Si tienes un termostato analógico antiguo, septiembre es el momento ideal para valorar sustituirlo por un termostato wifi. Un termostato inteligente con programación horaria precisa puede reducir el consumo de calefacción entre un 20 % y un 30 % respecto a un termostato básico mal configurado, con una inversión de 80–200 € y una amortización habitual de menos de dos temporadas.

5. Revisar el aislamiento: puertas, ventanas y puentes térmicos

El sistema de calefacción solo es tan eficiente como el aislamiento de la vivienda que tiene que calentar. Si la caldera o la bomba de calor están perfectamente revisadas pero el calor se escapa por ventanas sin sellado, puertas con rendijas o puentes térmicos en fachada, el consumo será muy superior al necesario.

Las comprobaciones de aislamiento que puedes hacer tú mismo antes del invierno:

  • Burletes de puertas y ventanas: coloca la mano en los bordes de las ventanas cerradas en un día con viento. Si notas corriente, el burlete está deteriorado o ausente. Sustituirlo cuesta 10–30 € por ventana y puede reducir la pérdida de calor por esa zona un 30–40 %.
  • Perfilería de ventanas: las ventanas de aluminio sin rotura de puente térmico transmiten el frío del exterior directamente al interior. Si el marco de la ventana está frío al tacto, esa ventana está perdiendo calor de forma continua.
  • Radiadores detrás de sofás o cortinas: un radiador bloqueado por un mueble o cubierto por una cortina que llega al suelo calienta el sofá o la cortina, no la habitación. Separarlos o ajustar las cortinas mejora la distribución del calor sin coste adicional.

El 30 % del calor de una vivienda mal aislada se escapa por ventanas, puertas y fachada. Mejorar el sellado con burletes y espumas cuesta menos de 100 € por vivienda y puede suponer un ahorro de 150–300 €/año en calefacción.

6. Revisar la tarifa eléctrica: ¿tu contrato sigue siendo el mejor para el invierno?

Esta es la comprobación que más frecuentemente se olvida y que puede tener mayor impacto económico. La tarifa que tenías contratada para el verano no tiene por qué ser la más ventajosa para el invierno, especialmente si tu consumo aumenta significativamente con la calefacción.

Lo que conviene revisar antes de la temporada de frío:

  • Si tienes discriminación horaria activada: en invierno, los periodos tarifarios tienen una distribución diferente a la de verano. La franja P1 (la más cara) incluye las tardes de invierno (18:00–22:00 h), que coinciden con el momento de mayor uso de la calefacción al llegar a casa. Si tienes programación horaria en el termostato, ajusta el arranque de la calefacción para que la vivienda ya esté a temperatura antes de las 18:00 h, aprovechando el periodo P2 más barato.
  • Si la potencia contratada sigue siendo la adecuada: con la calefacción eléctrica o la bomba de calor en marcha, el pico de demanda simultánea puede ser mayor en invierno. Verifica que la potencia contratada cubre ese pico sin saltar el ICP, pero sin exceso que generas coste fijo innecesario.
  • Si el precio de la tarifa sigue siendo competitivo: septiembre es un buen momento para comparar ofertas del mercado libre. Con la factura de verano reciente, tienes datos concretos de consumo para hacer una comparativa significativa.

7. Valorar si el sistema tiene más de 15 años: el momento de la decisión

Si tu caldera o sistema de calefacción tiene más de 15 años, la revisión anual sigue siendo importante, pero septiembre es también el momento de plantearse si merece la pena seguir manteniéndolo o si es mejor dar el salto a una tecnología más eficiente.

Las señales que indican que el sistema está llegando al final de su vida útil:

  • Averías frecuentes en los últimos 2–3 años (más de una reparación mayor).
  • La factura de calefacción ha subido progresivamente sin un cambio en los hábitos o en el precio de la energía.
  • El sistema tarda cada vez más en alcanzar la temperatura de consigna.
  • Los repuestos son difíciles de conseguir o el fabricante ya no los comercializa.

Una caldera de condensación moderna tiene un rendimiento del 95–107 % (recupera el calor de los gases de combustión) frente al 75–85 % de una caldera convencional de 15 años. Una bomba de calor aerotérmica moderna tiene un COP de 4–5, lo que significa que produce 4–5 kWh de calor por cada kWh eléctrico consumido. El ahorro anual en combustible puede superar los 400–800 € en una vivienda media, con amortizaciones de 5–8 años.

📋 Checklist completo para imprimir o guardar:

☐ Encender el sistema y comprobar que arranca correctamente en todas las estancias.

☐ Revisar la presión del circuito (1–1,5 bares con caldera fría).

☐ Purgar los radiadores para eliminar el aire del circuito.

☐ Llamar al técnico para la revisión anual obligatoria de caldera (sept-oct, antes de que estén saturados).

☐ Limpiar o sustituir los filtros de aire de splits y bombas de calor.

☐ Comprobar y reprogramar el termostato para el horario de invierno.

☐ Revisar burletes de puertas y ventanas; sustituir los deteriorados.

☐ Revisar la tarifa eléctrica y ajustar la potencia contratada si es necesario.

☐ Si el sistema tiene más de 15 años, valorar la sustitución antes de que llegue la primera gran avería.

Preguntas frecuentes sobre la revisión de calefacción antes del invierno

¿Cuándo es el mejor momento para revisar la calefacción?

Septiembre y octubre son los meses ideales. Los técnicos tienen agenda disponible, los precios de las revisiones preventivas son más bajos que en temporada alta (noviembre-enero) y tienes tiempo suficiente para resolver cualquier problema antes de que el frío lo haga urgente. Si esperas a noviembre o diciembre, los tiempos de espera se alargan semanas y el coste de las reparaciones de urgencia puede ser un 30–50 % mayor.

¿Cuánto cuesta la revisión anual de la caldera?

Una revisión preventiva completa de caldera de gas cuesta habitualmente entre 60 y 150 €, dependiendo del tipo de sistema y la complejidad de la instalación. Incluye la comprobación del quemador, el intercambiador, la presión del circuito, la salida de humos y los sistemas de seguridad. Es una inversión pequeña comparada con el coste de una avería grave en pleno invierno, que puede superar los 300–800 € más el tiempo sin calefacción.

¿Es obligatorio revisar la caldera cada año?

Sí. La revisión anual de la caldera de gas es obligatoria por normativa en España (Real Decreto 919/2006 del RITE y normativa autonómica). Las empresas distribuidoras de gas pueden exigir el certificado de mantenimiento en vigor para la continuidad del suministro. Más allá de la obligación legal, la revisión anual es también la medida de mantenimiento con mejor relación coste-beneficio para la instalación.

¿Qué pasa si no purgo los radiadores antes del invierno?

El aire atrapado en el circuito hidráulico reduce la eficiencia de los radiadores (el aire no transmite calor como el agua), produce ruidos de borboteo y puede obligar a la bomba de circulación a trabajar más para mantener el caudal. Los radiadores con aire atrapado se calientan de forma desigual: la parte inferior caliente y la superior fría. Purgarlos es una operación sencilla que puedes hacer tú mismo con una llave de purga y lleva menos de 10 minutos por radiador.

¿Un termostato wifi realmente ahorra en la factura de calefacción?

Sí, si se configura y aprovecha correctamente. Un termostato inteligente con programación horaria precisa puede reducir el consumo de calefacción entre un 20 % y un 30 % respecto a un termostato analógico básico o a un sistema encendido manualmente. La clave es la capacidad de programar temperaturas distintas por franjas horarias (baja de noche y cuando no hay nadie en casa, sube antes de llegar). La inversión de 80–200 € se amortiza en 1–2 temporadas de invierno.

¿Cómo sé si necesito cambiar la caldera o simplemente repararla?

La regla práctica es: si el coste de la reparación supera el 30–40 % del precio de una caldera nueva equivalente, o si en los últimos dos años has tenido más de una reparación mayor, suele ser más rentable cambiar el equipo. Un técnico puede hacer un diagnóstico de vida útil estimada y compararte el coste de seguir manteniendo el equipo actual frente a la inversión en uno nuevo más eficiente.

¿La revisión de calefacción sirve también para la bomba de calor?

Sí, aunque con frecuencias algo diferentes. Las bombas de calor y la aerotermia requieren revisión cada dos años en condiciones normales, aunque si el equipo trabaja mucho conviene hacerla anualmente. Las comprobaciones incluyen el estado de los filtros de aire, la carga de refrigerante, el estado del intercambiador exterior y el correcto funcionamiento del ciclo de descarche. Un sistema de aerotermia revisado puede mejorar su rendimiento entre un 10 % y un 20 % respecto a uno sin mantenimiento.